Ximena Peredo / Cruda y estreñimiento - 8 de Febrero de 2019 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 763807905

Ximena Peredo / Cruda y estreñimiento

Autor:Ximena Peredo
 
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¿Cuándo fue su más reciente cruda? ¿Es usted del tipo cosaco que toma cerveza como si no hubiera mañana y al día siguiente logra operar en el trabajo como si nada -cómo los admiro- o más bien termina pidiendo perdón a todos los santos?

Es una cuestión metabólica: la cantidad importa, pero también el organismo. ¿Hasta dónde consigue el cuerpo digerir las sustancias tóxicas? Ésa es la pregunta.

La crisis ambiental que estamos enfrentando en la Ciudad es un problema de metabolismo que podemos entender mejor si prestamos atención a nuestro propio cuerpo.

El concepto de metabolismo urbano ha sido muy útil para entender, precisamente, la dependencia de nuestras ciudades con la biósfera. Ésta es un sistema abierto regulador, capaz de administrar el intercambio de sustancias y de disipar la energía -entre ella, los desechos-, pero tiene sus límites. Si se sobrecarga, ya no puede descomponer ni absorber la contaminación.

Pero regreso a las crudas con una confesión: con los años fui entendiendo que mi intolerancia al alcohol se agravaba si lo acompañaba de, por ejemplo, grasas o harinas.

A la mañana siguiente mi sensación era parecida a estar envenenada. Me tomó años aprender a observar y respetar los límites que marcaba mi cuerpo.

Pues bien, observemos con compasión a nuestra Ciudad. Ésta ya no logra deshacerse de gases y materia particulada que liberamos al ambiente las industrias, las construcciones y los vehículos automotores. Estas emisiones están atoradas, suspendidas, como si tuviéramos un estreñimiento crónico.

De hecho, ésa fue la imagen que se quedó grabada en mi cabeza el miércoles pasado que vi, desde Chipinque, la panorámica de la contingencia ambiental (ese día, como ayer, superamos los 150 puntos imeca): la Ciudad estaba borrada, sepultada bajo nuestra propia inmundicia. ¡Que se mueva, que se vaya!, pensaba yo frente aquella mole asquerosa, pero no. Los intestinos urbanos estaban paralizados.

Entender nuestra crisis ambiental urbana como un atasco metabólico nos permitirá advertir que más allá de señalar culpables -que los hay y, por Dios, culpar a "las posadas" sin evidencia...

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