DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / El playboy - 14 de Abril de 2013 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 431391402

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / El playboy

Autor:Catón
 
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Era de noche, y sin embargo llovía. Pirulina, joven mujer con mucha ciencia de la vida, había invitado a Simpliciano, joven cándido, a visitarla en su departamento. Le dijo que harían "cositas". Entusiasmado por el océano de posibilidades que sugería esa frase, Simpliciano llegó con pan para modelar figuritas de migajón, pliegos para hacer papirolas, y cubos de plástico para armar casitas. Suspiró Pirulina al advertir la ingenuidad del chico, pero recordó una de las obras de misericordia que el buen Padre Ripalda enumera en su olvidado Catecismo: "Enseñar al que no sabe". Así, se propuso sacar al muchacho de la calígine de su ignorancia. Para tal efecto le dijo con insinuante voz: "-Está lloviendo mucho, Simpli, y no parece que vaya a escampar pronto. ¿Por qué no te quedas a dormir conmigo?". Al oír eso, Simpliciano se puso en pie y salió apresuradamente sin decir palabra. Pirulina quedó avergonzada. De seguro, pensó, había lastimado la sensibilidad de su pudoroso amigo al hacerle aquella salaz incitación propia de una Mesalina, Salomé, Thais o Friné. Estaba claro que el casto Simpliciano había huido para poner a salvo su virtud. Muy grande fue su alivio, por lo tanto, cuando un par de minutos después el muchacho regresó. Venía respirando agitadamente; estaba empapado de pies a cabeza, y viceversa. Pirulina le preguntó con inquietud: "-¿Por qué saliste corriendo cuando te pedí que te quedaras a dormir conmigo?". Explicó Simpliciano: "-Fui a traer mi piyama". (Nota: este inocente cuentecillo podría llamarse: "El indejo de la piyama a rayas")... Un elegante playboy estaba bebiendo a pequeños sorbos su martini en la terraza al aire libre de un restorán de lujo. Se le acercó un hombre de la calle vestido con ropa desgastada y mostrando una barba de días, y le dijo de buenas a primeras: "-Eres rico, ¿verdad?". El playboy no se inmutó. Le contestó al sujeto: "-Sí, soy rico. ¿Por qué?". Prosiguió el otro: "-Siempre has tenido lo que has querido, ¿no?". "-Así es -replicó el playboy, engallado-. Siempre he tenido lo que he querido". "-Y nunca has trabajado un solo día en tu vida, ¿no es cierto?". "-Es cierto -replicó el playboy, con curiosidad por oír la andanada de reproches sociales que de seguro le...

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