DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Espantos - 12 de Noviembre de 2014 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 543376350

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Espantos

Autor:Catón
 
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Tres elementos sustanciales forman hoy esta columna: un par de cuentecillos léperos, una nostálgica memoria y una dolida y pesarosa reflexión... He aquí los chascarrillos iniciales... Don Cornulio llegó a su casa antes de lo acostumbrado y halló a su esposa en la cama sin más ropa que un moño azul de muselina, nerviosa -la señora, no la muselina- y presa de singular agitación. Sospechando algo fue hacia el clóset y lo abrió. En su interior estaba un individuo que al ver a don Cornulio le dijo con severidad: "-Caballero: le ruego que cierre inmediatamente esta puerta, pues de otro modo no podré garantizar el tratamiento contra las polillas que su esposa me encargó"... Se casó un muchacho. Su madre le alquiló un frac, una camisa con su correspondiente corbata de moño y unos zapatos de charol. El dueño de los efectos le encargó especialmente los zapatos, pues -le dijo- muchas veces la persona que los alquilaba se olvidaba de devolverlos. El día de la boda, concluidos el banquete nupcial y el correspondiente baile, los novios se dispusieron a retirarse. Al ver que ya se iban, la mamá, a voz en cuello, le gritó a su hijo desde el otro lado del salón: "-¡No se te olvide quitarte también los zapatos!"... Sigue ahora el nostálgico recuerdo, saudosa evocación de tiempos idos... "En nombre de Dios te pido que me digas si eres de este mundo o del otro". Tales eran las palabras, sacramentales y solemnes, que se debían decir en presencia de un aparecido. Mi generación todavía creyó en "los espantos", vale decir en espectros y fantasmas. Gocé de niño el dulce terror de las narraciones contadas por las criadas en el umbral de la puerta de la casa, cuando la noche había caído ya y salíamos a la calle a escuchar aquellos antiguos cuentos de misterio en las recoletas calles de mi ciudad, Saltillo. Oíamos también esas historias en las vacaciones pasadas en el rancho: junto al fogón de las cocinas campesinas los viejos daban voz a cosas que juraban "por ésta" haber mirado, o que a su vez oyeron de labios de sus antepasados. Hoy ya pocos saben lo que significa la palabra "relación". Ese vocablo servía para...

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