Opinión Invitada / Estados corresponsables - 1 de Agosto de 2011 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 308618082

Opinión Invitada / Estados corresponsables

Autor:Opinión Invitada
 
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Noé García Buentello

Ante las amenazas contemporáneas del narcotráfico, el crimen organizado, el terrorismo y en vista de los problemas en las áreas fronterizas de los estados, como los que se viven entre México y Estados Unidos en los temas de tráfico de drogas y de armas, es necesario no dejar de enfatizar el concepto de "soberanías asociadas en corresponsabilidad", o "soberanías flexibles y elásticas" de los Estados.

Considerando además acontecimientos como los suscitados en el 2008 entre Venezuela, Colombia y Ecuador, se impone replantear como política de los organismos hemisféricos, como la Organización de Estados Americanos, el principio de las soberanías flexibles y elásticas, no absolutas ni aisladas, que promuevan la convivencia internacional corresponsable.

De ahí la necesidad de una comunicación adecuada y permanente entre los países con objetivos comunes de colaboración, reglas específicas y obligatorias que establezcan un cogobierno con responsabilidad compartida.

El objetivo fundamental de las soberanías elásticas es que los problemas fronterizos los resuelvan los Estados bajo los principios de corresponsabilidad, equidad y respeto, no mediante las confrontaciones ni las amenazas.

Sin la flexibilidad soberana debida, y en ausencia de acuerdos bilaterales o multilaterales, los conflictos internacionales, en particular los de tipo fronterizo, seguirán amenazando a nivel bilateral o regional a los países que comparten un espacio continental.

Por ejemplo, en marzo del 2008, un contingente de las Fuerzas Armadas colombianas incursionó en territorio ecuatoriano con el objetivo de inhabilitar a guerrilleros de las FARC asentados en Ecuador, donde operaban en contra de objetivos en Colombia.

Al rompimiento de relaciones diplomáticas entre Ecuador y Colombia siguió el involucramiento de Venezuela a favor de Ecuador, dando un tinte regional al incidente y aumentando el riesgo de una confrontación mayor.

Dicho suceso dejó como lección que los Estados, en particular los de América Latina, cualquiera que sean sus sistemas económicos y políticos, deberán ser eficientes en operatividad y tener resultados positivos, con calidad en proporción a la magnitud de los problemas a resolver. Agregando a ello, además, el estricto cumplimiento de los derechos humanos.

De no concretarse acuerdos de cooperación y cogobernabilidad entre estados fronterizos -como en el caso de Colombia y Ecuador- para resolver en forma total y permanente los desafíos comunes de la guerrilla, el narcotráfico y la delincuencia organizada, seguiremos padeciendo conflictos regionales estatales.

También es necesaria la intervención de organismos internacionales como grandes árbitros en los conflictos, que en lo regional lo sería la OEA, la cual impuso, por ejemplo, acuerdos obligatorios entre Colombia, Ecuador y Venezuela, para garantizar la paz y la seguridad.

Como principio toral de convivencia internacional, los Estados-Nación deben trabajar más para ser eficientes en la resolución de los conflictos en sus fronteras, pues mientras la delincuencia está organizada, los Estados siguen desorganizados y siempre en conflicto entre ellos.

En lo que respecta a México y Estados Unidos, la aplicación de la noción de una soberanía flexible y elástica a la enorme agenda de problemas comunes que plantean desafíos inmensos a ambos Gobiernos, contribuiría a aliviar la carga en recursos humanos y financieros que representa para cada país abordar esos problemas exclusivamente por su cuenta.

No obstante la diferencia de tamaño entre las economías de ambas naciones, la visión de soberanías asociadas en corresponsabilidad entre México y Estados Unidos, lejos de ser una utopía, es factible si ambas partes demuestran la voluntad de hacerlo y de abordar bajo una nueva óptica los añejos problemas que aquejan a la zona fronteriza, no sólo lo que toca a la delincuencia y al crimen organizado, sino lo relativo a la migración y a las relaciones económicas que pueden ser mucho más benéficas para mexicanos y estadounidenses si se reconoce que la cooperación soberana es más útil que la confrontación estéril.

El autor es candidato a doctor en derecho por la Universidad Panamericana. noegabu@hotmail.com

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