Maestro del sentido humano - 23 de Noviembre de 2017 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 697254529

Maestro del sentido humano

Autor:María Luisa Medellín
RESUMEN

32 Perfiles E Historias. DAVID NOEL RAMÍREZ. Tenaz y apasionado de la enseñanza, el Rector del Tec es un convencido de que los jóvenes deben vivir un compromiso con la ética y la sociedad

 
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Con 150 pesos en el bolsillo y una tenacidad a toda prueba, David Noel Ramírez Padilla consiguió que lo becaran casi a fuerza en el Tec, tras llegar en autobús de San Juan de los Lagos a Monterrey.

Corría 1967. Había enviado su solicitud por correo, pero al no recibir respuesta a tres días de empezar las clases, decidió presentarse en la Oficina de Becas, donde le explicaron que ya no había presupuesto y quizá podrían apoyarlo el próximo semestre.

El hoy Rector del Tec de Monterrey no se dio por vencido y se encaminó a la Parroquia San Juan Bosco, a unas cuadras. Ahí encontró al Padre Pablo Ponce y le pidió quedarse mientras le resolvían lo de la beca.

"Fue una mentira piadosa porque ya me habían dicho que no, pero le insistí tanto que me prestó una colchoneta y me dejó dormir en la sacristía. Pasé tres noches en ese lugar porque volvía una mañana y otra al Tec hasta que ya no me recibieron.

"Entonces le dije a Dios: 'Dame una señal, ¿debo irme o quedarme?', porque estaba desesperado y sin dinero", exclama David Noel abriendo los brazos, sentado frente al escritorio de una sala de juntas del Tec.

Dice que su promedio era de 100 en la preparatoria del Instituto Francés de la Laguna, de Gómez Palacio, en la que estudió becado por los lasallistas, y retomando la historia cuenta que le preguntó a un guardia dónde estacionaba su carro el ingeniero René Zubieta, director de Becas.

Aquel le señaló un lugar, y él se sentó todo el día a esperarlo, bajo el tremendo calorón de agosto.

"Llegó como a las seis y media y al verme me dijo: '¿Otra vez tú?, ya te dijimos que no hay presupuesto, vente el próximo semestre'.

"Yo le respondí que ya estaba aquí y en mi pueblo no tenía nada qué hacer, pero él se subió al carro y me le dejé ir al vidrio, como diciendo: ¡No sea gacho! Él abrió la puerta y, harto, me dijo: 'Ya no te soporto, nomás por terco te voy a dar la beca'".

· · ·

David Noel se puso feliz, pero le urgía trabajar.

Se enteró de que si lo empleaban en el comedor del Tec tenía derecho a las tres comidas, así que fue y se apuntó.

"A los dos días me dijeron que había un puesto sirviendo en la barra del comedor porque un chavo ya no quería ir. Acepté, aunque era muy pesado porque entraba a las seis de la mañana, los siete días de la semana.

"Desde entonces me quedó la costumbre de levantarme a las 5 y cuarto o 5 y media", comparte el Rector, de cabellera casi plateada y pequeños ojos verdes.

La presión...

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