Luis Rubio / Falta de brújula - 16 de Junio de 2019 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 792264285

Luis Rubio / Falta de brújula

Autor:Luis Rubio
 
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En uno de los episodios finales de "Los Simpsons", el soporífero y aturdido octogenario abuelo es reclutado como esquirol para romper una huelga en una planta nuclear. Su táctica: aturdir, si no es que arrullar, a los huelguistas contándoles historias que no tienen pies ni cabeza para agobiarlos, agotarlos y, finalmente, vencerlos. Así parecen los Gobernadores priistas frente a AMLO: abrumados, perdidos y derrotados.

En el mundo empresarial y político sobreviven quienes tienen un rumbo claro. Esto que es tan obvio parece eludir a los Gobernadores priistas que van ciegamente al desfiladero que con tanta habilidad les ha marcado el flautista de Hamelin, hoy residente en el Palacio Nacional.

El PRI es la cantera más importante de política y políticos en el País. Prácticamente no hay persona de poder en México que no haya surgido de sus filas.

Por décadas, fue el vehículo -por demás exitoso- para la construcción del País en la etapa postrevolucionaria y lo hizo con los instrumentos y métodos de la época: la lealtad y la corrupción. Su éxito también fue la fuente de su creciente erosión, porque todo sirve hasta que se agota.

En el 2000 la ciudadanía optó por otro partido y el PRI se encontró, por primera vez en su historia, en la orfandad. En los siguientes 12 años los priistas jugaron un papel fundamental como oposición responsable y, de hecho, hicieron posible la preservación de la estabilidad del País; sin embargo, no emplearon ese tiempo para transformarse.

En el 2012 regresaron al poder con la bandera del "nuevo" PRI, que de nuevo sólo tenía la flagrancia de la corrupción y la arrogancia del poder, incompatible con la era de las redes sociales. En lugar de responder a las demandas del siglo 21, su "transformación" fue hacia atrás, hacia sus orígenes. El juicio de la ciudadanía en el 2018 lo dice todo.

Ahora los priistas tienen dos opciones muy simples y claras: intentar reconstruirse o sucumbir ante el canto de las sirenas lopezobradoristas.

No tiene de otra: aceptar el camino (o la trampa) que AMLO le ha tendido a los Gobernadores para sumarse a la "gran transformación", o volver a picar piedra con la esperanza (porque no hay mucho más) de construir un nuevo partido, compatible con las realidades nacionales y mundiales de esta era tan convulsa.

Es fácil entender por qué resulta tan atractivo el llamado presidencial; primero que nada, porque constituye una salida cómoda: para qué construir algo nuevo si se puede vivir con generosidad. En...

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