Juan Villoro / Sortilegios de la luna - 7 de Octubre de 2016 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 650507665

Juan Villoro / Sortilegios de la luna

Autor:Juan Villoro
 
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El Zócalo es la única plaza más importante que cualquier medio de comunicación. El sábado 1 de octubre, Roger Waters, ex integrante de Pink Floyd, celebró ahí un acto de comunión rockera y un happening político. Como siempre, es difícil saber cuántos asistieron. Las cifras oscilan entre 100 mil y 200 mil feligreses.

Bajo una llovizna intermitente, compartimos la noche de los signos convocados por la invisible luna. Durante dos horas y media, la bandera de México, el campanario de Catedral, los adornos de las fiestas patrias y las siluetas que asomaban por las ventanas de Palacio Nacional coexistieron con las chimeneas de la planta eléctrica de Battersea que aparecen en la portada del álbum "Animals", la inmensa pantalla donde se proyectaban imágenes satíricas de Donald Trump -relevadas por la consigna "Renuncia Ya"- y el cerdo inflable con un graffiti en el lomo: "Nos faltan 43".

Un silencioso helicóptero vigilaba en lo alto mientras el estruendo de un helicóptero imaginario vinculaba las canciones. La realidad y su representación se fundían al compás del rock progresivo, surgido para bailar con la mente.

Al final, la letanía de "Eclipse" sirvió de marco sonoro al prisma de rayos láser que convirtió al Zócalo en la portada de "Dark Side of the Moon": "Todo lo que tocas/ todo lo que ves/ todo lo que sientes/ todo lo que amas(...) Todo eso se ha ido/ y todo eso está por venir/ Y todo bajo el sol está en armonía/ pero el sol está eclipsado por la luna".

La letra resume la celebración cósmica de Floyd ("todo bajo el sol está en armonía") y advierte de sus sombrías posibilidades ("pero el sol está eclipsado por la luna").

A los 73 años, Waters se mantiene fiel a las contradicciones y las turbulencias que le han permitido sobrevivir en un oficio donde la locura, la sobredosis y la banalidad son formas habituales de la jubilación.

Un drama definió su trayectoria: el 18 de febrero de 1944, el soldado inglés Eric Fletcher Waters murió en Anzio, a unos 50 kilómetros al sur de Roma. El bajista sólo conoció el sitio exacto donde cayó su padre hace poco, cuando fue localizado por un veterano de 96 años que había estado en el campo de batalla.

El 18 de febrero de 2014, 70 años después de los sucesos, fue al lugar que le inspiró numerosas canciones antibélicas. El sol mediterráneo tocó su frente sin alterar el invierno de su descontento.

El enemigo jurado de la guerra ha sido...

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