Jorge G. Castañeda / Sensatez y responsabilidad - 23 de Junio de 2011 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 284565579

Jorge G. Castañeda / Sensatez y responsabilidad

Autor:Jorge G. Castañeda
 
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No tiene nada de malo que quien ocupa un cargo público en el gabinete, en el Poder Legislativo o en gobiernos estatales tenga aspiraciones presidenciales y haga campaña durante un tiempo. Ahora bien, lo que el PRI, Fox y hasta los rivales panistas de los Secretarios de Estado del PAN alegan, en público y en privado, es que se les está pasando la mano a Cordero, Lujambio y Lozano, sin hablar, en otro contexto, de Enrique Peña Nieto o Emilio González. Ahí hay dos problemas reales.

Se entiende muy bien por qué Cordero y Lujambio no dejan el cargo. Primero, porque si no estuvieran ahí, no hay cómo darse a conocer pues no pueden comprar tiempo aire para decir "soy fulano de tal y quiero ser Presidente". Esto hoy en México, gracias a la desafortunada reforma del 2007, no es posible. ¿Cómo quieren que le hagan Cordero y Lujambio? Si contendientes como Creel, sobre todo, y Vázquez Mota, en menor medida, ya han alcanzado elevados índices de conocimiento. El cargo público para precandidatos funcionarios es un asunto de vida o muerte en esta materia.

Segundo, sus equipos trabajan en Hacienda y en Educación y están dedicados a la campaña igual que ellos; lo hacen bien porque es gente experimentada, que ha estado en esto y saben lo que hacen. Podría uno decir que sólo lo hacen en su tiempo libre y no en horas hábiles. Pero nadie lo cree, porque no es cierto. Por equipos me refiero tanto a estrategas como a la gente de prensa, logística, secretarias, choferes, etcétera, lo mismo pasa en el caso de los gobernadores y legisladores. Esto sucede en México y en cualquier parte del mundo.

El problema es que con la reforma absurda del 2007 determinamos que las campañas internas de todos los partidos empezarían hasta diciembre, y se resolverían hasta febrero. Esto genera una situación donde resulta casi imposible para los candidatos funcionarios sobrevivir sin el cargo. Por ejemplo, si mañana renunciara Lujambio, que siempre ha vivido de sus ingresos como académico, necesita conseguirse ingreso pues de algo tiene que vivir. Además necesita oficina, casa de campaña, equipo, etcétera. ¿Todo esto quién lo paga?

Hace mucho sentido que...

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