Entrevista / Michael Lizárraga: Fortaleza sin límites - 23 de Enero de 2019 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 757845245

Entrevista / Michael Lizárraga: Fortaleza sin límites

Autor:Jesús Carvajal
 
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Sus ganas de sobresalir, a pesar de las adversidades, lo llevaron ser el primer jugador sordo en jugar en en el basquetbol estadounidense de la División 1 de la NCAA en el 2007. Y su hambre por seguir en las duelas lo trajo a jugar profesionalmente en México desde el 2012.

Es Michael Lizárraga, estadounidense de 29 años que llegó este torneo a Fuerza Regia. Su discapacidad auditiva hasta ha pasado desapercibida para muchos, pues no merma su garra y encestes.

En entrevista con CANCHA, el jugador de padre mexicano respondió las preguntas vía texto y luego las interpretó con señas.

¿Qué es lo más difícil para ti como basquetbolista profesional?

"La comunicación es lo más difícil, pero no me molesta. Cuando se trata de la comunicación en la duela, sé qué se espera de mí y conozco a mis compañeros de equipo, así que no hay problema.

"Fuera de la duela, he notado que los mexicanos entienden mi lenguaje corporal (gestos). También uso mucho mi teléfono para comunicarme con mis compañeros de equipo fuera de la cancha (vía mensajes de texto)".

¿Quién es tu inspiración?

"Mi padre. Él siempre me inspira porque, cuando era pequeño, no sabía qué quería hacer y siempre me decía que jugara cualquier deporte y que no permitiera que nadie me dijera que no podía".

¿Qué sentiste al llegar al basquetbol colegial?

"Fue un sueño hecho realidad. Mucha gente dudaba de mi habilidad para jugar debido a mi sordera, pero era un sueño que quería cumplir. Mis padres me enseñaron a nunca permitir que nada ni nadie se interpusiera en el camino de mis sueños y metas. Probé que mucha gente sorda puede lograrlo".

Tu frase es: "No me digas que no puedo, porque lo haré". ¿Acaso alguien te dijo que "no puedes"?

"Mis padres nos enseñaron a mi hermana, quien también es sorda, y a mí a nunca permitir que nadie nos dijera que no podemos hacer algo. Nos sentimos orgullosos de nuestra sordera y no la vemos como discapacidad, ¡simplemente no podemos escuchar! Podemos bailar, reír...

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