Célebres Vecinos/ Roberto Valentino: Amo de la proteína - 27 de Mayo de 2000 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 78073704

Célebres Vecinos/ Roberto Valentino: Amo de la proteína

Autor:Mario Anteo
 
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Lo primero que balbuceó cuando aprendió a hablar fue su nombre. Decía "Lobeto", pues aún no podía pronunciar las erres de Roberto. "Lobeto, Lobeto", repetía sin cesar mientras con el índice señalaba su imagen en el espejo.

En su obra "Los pininos de Lobeto", la investigadora Chayo Arsubanípal comenta al respecto: "La madre se divertía viendo a su hijo ensimismado frente al espejo. Tanto se encariñó con su retoño, que no escatimó gastos para agasajar al bebo. Le compró una bacinica que parecía un trono, perfumó su lecho y, sin temor a los dientes del niño, lo amamantó generosamente".

A trompicones Roberto Valentino cursó la primaria. La maestra lo regañaba por no hacer la tarea, pero él ni siquiera notaba la reprimenda. Permanecía alelado en su imagen, sobre todo ahora que su madre le dijera que Dios lo había bendecido con un cuerpo de oro.

Traumático fue el repentino crecimiento de Roberto durante su adolescencia. Tembló al ver en el espejo una garrocha enclenque con los pómulos hundidos, y de inmediato se inscribió en un gimnasio. Dice Chayo: "Los grandes hombres se templan en el trabajo y la disciplina. Roberto pertenecía a esta clase, y, desde entonces y hasta el día de su muerte, ni un solo día dejó de ejercitar sus músculos en el gimnasio".

No sabía dividir ni leer la hora, y apenas si podía memorizar las "Mañanitas" y su número telefónico. No obstante, logró desarrollar un sólido conocimiento de la musculatura humana. Sabía, por ejemplo, que el deltoides juega un papel importante en el desarrollo de los bíceps, que el glúteo mayor tiende a la flojera, y que el esternocleidomastoideo es muy susceptible al levantamiento de pesas. Anota Chayo: "Devino un 'sabio ignorante' que desconocía todo, excepto la anatomía humana".

Abandonó los estudios, rompió relaciones con los escasos amigos, y religiosamente, se dedicó a redondear el glúteo, fortalecer el tríceps, expandir el pectoral. Sabía que sólo entregándose a su profesión podía aspirar al trono de Míster Universo. Para ello mantuvo su virginidad...

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