Carlos Monsiváis / Monumentos visitables - 20 de Mayo de 2007 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 79038588

Carlos Monsiváis / Monumentos visitables

Autor:Carlos Monsiváis
 
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Ninguna sociedad prescinde de los catálogos de frases que exhiben su conocimiento de la realidad, o de la vida, o de lo que no quepa en los dos conceptos anteriores. En cada generación se vierte el deseo de emitir la expresión trepidante que gane la discusión o se transmita de inmediato a la posteridad, y si se quiere una verbigracia allí está Vicente Fox. Recuérdese que en 2002 afirmó textualmente: "El siglo 20 fue un siglo perdido para México"... Pero socialmente hablando, la primera etapa de frases "irrefutables" se da bajo la protección del melodrama fílmico.

I Monumentos visitables (1955)

Frases terminales:

-Te he dado los mejores años de mi vida y algunos de mis mejores fines de semana.

-Mi deseo siempre fue triunfar, esforzarme al máximo, y si no lo conseguí como quería es porque mi psicólogo jamás localizó dónde estaba lo mejor de mi persona.

-Te has burlado de mí a placer, has jugado con mis sentimientos, pero me queda el consuelo de que nunca habrá quien te quiera como yo... y yo no te quise mucho, ¿eh?

-Un amor como el nuestro no puede morir así, así que démosle la oportunidad de que convierta en odio.

-Lucharé hasta el final por recuperar tu corazón y darte la felicidad que anhelas... Si no te gusta esta frase podemos terminar ahora mismo.

-Tengo derecho a rehacer mi vida y tú quieres que le eche ganas al trabajo.

-Soy un hombre y como hombre responderé. Dios es testigo de esta infamia, pero se hace el disimulado.

-Vete porque la piedad duele tanto como la soledad.

-Daría la vida por volver a tu lado. Por eso me arrepiento del homicidio.

-Todo ha terminado entre nosotros. Es mejor así, tu franqueza hizo pedazos mis ilusiones, y ya las mentiras no pudieron recomponer la situación.

-Llegó el momento de decir adiós, pero en cinco idiomas para darle a la ruptura un tono cosmopolita.

II

No todo es llanto o carcajadas. La vida anima también lo trascendente. Al irse diluyendo el melodrama tradicional entraron en acción el cinismo, el sarcasmo, el envío irónico, y poco a poco las familias, las parejas y las personas hallaron un nuevo repertorio de frases.

Monumentos visitables (1995)

-Sí, me voy, pero no te quedes así paradote. Llama un taxi, págalo y luego le telefoneas a mi amante para que me espere.

-Si sales no vuelves, y si vuelves no salgas, y luego me dices dónde la pasa uno mejor.

-Te dejo, Aurora, pero te doy la oportunidad de que adivines por quién lo hago. No es otra mujer, no es un miembro de tu familia, no es una empresa...

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