Busca cambiar de vida; lo matan a puñaladas - 30 de Mayo de 2000 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 78074484

Busca cambiar de vida; lo matan a puñaladas

Autor:José Ramírez
 
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Al saber que le faltaba un mes para ser papá, Heriberto Becerra Robles, de 18 años, decidió ya no ser un pandillero...

Sin embargo, el destino cambió. Mario Alberto, de 15 años, su vecino, amigo de la infancia y miembro de la misma banda, lo asesinó de dos puñaladas.

El motivo, según el homicida, fue un insulto y la intromisión de Becerra Robles en "broncas" que no eran suyas.

La víctima fue levantada con vida y llevada a la Cruz Verde de Monterrey y de ahí al Hospital Universitario donde murió 90 minutos después de la agresión.

La riña ocurrió a las 22:00 horas, en Burócratas y Uniones, en Fomerrey 35.

Según las investigaciones, Luis Librado y Mario Alberto, alias "El Mazo", estaban comprando hamburguesas en un puesto ambulante, cuando llegó Beto, como era conocido el ahora occiso, en compañía de Ricardo Covarrubias, de 18 años; César Orlando, de 16 años; Héctor Hugo y José Luis, de 15, y Julián Isaías, de 14.

Todos pertenecen, según se dijo, a la pandilla "Los Monos Jr.".

El ahora occiso, al ver a Luis Librado, se dirigió hacia él y le reclamó el por qué agredía a su amigo "Dolphi".

Sin avisarle, Becerra Robles golpeó con el pie a Luis Librado en dos ocasiones, pero Covarrubias intervino y los separó.

Molestos, Becerra Robles y sus amigos se retiraron, pero se sentaron afuera de la casa de "Dolphi".

De rato, Luis Librado, acompañado de Mario Alberto, se retiraron del puesto de hamburguesas y subieron por esa calle para ir a la feria.

En el camino, Luis Librado y Mario Alberto vieron que sobre la banqueta estaba Becerra Robles y el resto de la banda.

No les hicieron caso y siguieron, pero al pasar frente a ellos, Mario Alberto, en forma retadora, les gritó: "Pin... peinados".

César Orlando no aguantó y con en forma de burla, les repitió el comentario.

"El Mazo" se detuvo; Luis Librado hizo lo mismo, pero a distancia.

Por momentos, el silencio apareció. Nadie decía nada; las mujeres que estaban sentadas afuera de sus casas sólo observaban.

Mario Alberto se dirigió hacia ellos y le reclamó a Orlando, pero Ricardo le dijo a su hermano que se...

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