Trazos memorables - 24 de Abril de 2013 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 433332182

Trazos memorables

Autor:Marco Antonio Mata, Alejandra A. Reyes y Ricardo Dorantes
RESUMEN

Entremuros. EN PORTADA

 
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En el cambiante mundo de la arquitectura se ha comprobado cómo el diseño ha dado forma a lo intangible y coloreado las imágenes extraídas de mentes maestras.

Entre la inmensa cantidad de obras dignas de ser recordadas destaca una decena de propuestas residenciales que figuran en Oceanía, Asia, Europa y América.

La apuesta de los despachos que las diseñaron fue hacerlas acogedoras y estéticas, pero el resultado fue más allá, ya que hoy en día son un referente palpable en la ciudad donde se localizan, ya sea a través de líneas sencillas o formas complejas.

Plasmar un lenguaje propio después de explorar formas y materiales originó que 10 de las casas aquí seleccionadas apuesten por una expresión moderna y experimental.

KLEIN BOTTLE HOUSE

Melbourne, Australia

Rob McBride y Debbie Lyn-Ryan

DOBLECES CON PRECISIÓN

Distintos pliegues cobran protagonismo en su estructura y hacen que parezca una figura de origami. Así es el diseño de una propuesta residencial ideado por los arquitectos australianos Rob McBride y Debbie Lyn-Ryan.

Esta casa ubicada en la ciudad de Melbourne, Australia, muy cerca de la península de Mornington, sobresale por su fachada con geometría irregular compuesta por láminas de cemento.

El principal desafío de edificar el inmueble fue aterrizar los trazos de una compleja volumetría y trasladarla del papel a la realidad.

Ambos artífices basaron su idea en un concepto de las matemáticas llamado botella de Klein, el cual consiste en una superficie cerrada donde no existe una separación entre interior y exterior. Así, la arquitectura expresa una geometría experimental que estudia la relación entre los espacios y sus respectivas configuraciones.

Para acentuar los dobleces del "origami", McBride y Lyn-Ryan pintaron los volúmenes en blanco y negro. De esta manera, el diseño simula una hoja que tiene dos tonalidades en sus capas superior e inferior.

Al entrar a la vivienda, que mide 258 metros cuadrados, se encuentra un pequeño vestíbulo con una escalera de peldaños roja. Este elemento conduce al segundo nivel, donde están la sala, el comedor y la cocina.

Alrededor de estas superficies destacan piezas de diseño, como dos sillas "Barcelona", del diseñador Mies van de Rohe, y un sofá de terciopelo en forma de L de la firma B&B Italia.

ACENTOS LUMINOSOS

Durante el día, la iluminación natural entra a través de amplios ventanales corredizos, mientras que, por la noche, una serie de lámparas instaladas en los muros baña el espacio de luz completamente indirecta.

Como la residencia se encuentra cerca de la playa, se emplazó de manera estratégica en el terreno y para ello se buscó privilegiar las vistas hacia la naturaleza.

Para propiciar el descanso, la recámara principal se vistió con mobiliario sobrio. Ahí se colocaron una cama con base y cabecera de piel blanca y una silla lateral.

El área que rodea las ventanas se pintó totalmente de negro, ya que, de acuerdo con los creativos, este color enfatiza el paisaje exterior.

El baño se equipó con una extensa cubierta de corian con dos lavabos y con diminutos mosaicos se tapizó el piso, mientras que la pared se recubrió con mármol oscuro.

El uso de tecnología 3D jugó una parte importante en la construcción, pues permitió moldear las complejas siluetas que tiene la composición.

RESIDENCIA GUAYASAMÍN

Quito, Ecuador

Gustavo y Diego Guayasamín

VOLÚMENES EN SECUENCIA

Una escultórica casa que descansa sobre la orilla de una loma a las afueras de Quito, Ecuador, es obra de los arquitectos Gustavo Guayasamín y su hijo Diego, quien ideó el diseño de interiores.

La elevada ubicación del terreno sugería la integración de un remate visual, el cual se convertiría en una referencia para las urbanizaciones cercanas.

Al analizar esta condición topográfica, los especialistas resaltaron la expresión del volumen y, además, combinaron el lenguaje abstracto de la arquitectura moderna y la sobriedad de la tradición ecuatoriana, donde predominan los muros sólidos con ventanas rectangulares.

Las fachadas son dinámicas y equilibradas porque todos sus volúmenes se articulan con un ritmo secuencial, similar al que se descubre en la Cordillera de los Andes.

El área social se orienta hacia el Nevado Cotopaxi y las recámaras se extienden hacia otra panorámica, donde predomina la vista arbórea del Valle Cumbayá.

Para acentuar el área de la piscina y reflejar el movimiento que surge de la cascada, se edificó una gran pantalla de forma triangular. Su vértice más alto se eleva como tratando de alcanzar la bóveda celeste.

El arquitecto también diseñó un hito precolombino que representa el eje vertical del proyecto. Esta efigie se ubica al centro del patio interior y su base parece levitar sobre un espejo de agua.

La residencia de mil 200 metros cuadrados se divide en tres niveles. En el sótano se ubica el estacionamiento, en la planta baja se concentra el área social y en el primer piso se alojan los dormitorios.

Diego Guayasamín creó el interiorismo de la vivienda y en su intervención exaltó la pureza de los planos inclinados con diferentes acentos lumínicos.

Para contrastar el fulgor del color blanco, recubrió el piso con duela café y adaptó muebles de madera en tono chocolate.

Todos los espacios exhiben obras del arte colonial, pinturas contemporáneas y piezas arqueológicas precolombinas. Para acentuar cada elemento adaptó varios nichos con luz indirecta, cornisas y molduras que enmarcan su delicada proporción.

Este proyecto fue concebido como un experimento creativo, en el cual se reunió la experiencia de un arquitecto de trayectoria y la inquietud vanguardista de su joven hijo.

RESIDENCIA EN LOS CABOS

Los Cabos, BC Sur

Marisabel...

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