Torean a la muerte - 6 de Mayo de 2011 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 274616955

Torean a la muerte

Autor:Daniel de la Fuente
RESUMEN

Crónica: El desafío de bajar a un pozo de carbón en Sabinas, Coahuila. Deciden los hombres arriesgar sus vidas diariamente en minas ante la falta de opciones y la extrema pobreza

 
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SABINAS, Coah.- En este pozo en el que se está llevando a cabo el descenso, al parecer cumple las normas exigidas por la Secretaría del Trabajo, lo que por desgracia ya es la excepción. Buena parte de los pozos, ubicados al parecer en cualquier monte, son irregulares.

Los primos que administran éste y que han pedido el anonimato tienen a 25 trabajadores registrados en el Seguro Social. Así lo confirman los mineros, quienes al saber de la apertura del pozo, hace apenas dos años, corrieron a pedir trabajo.

Es lo que hay en la Región Carbonífera. Eso o trabajar en las escasas maquilas o migrar ilegalmente a Estados Unidos.

El descenso acontece en un parpadeo. Abajo, en la penumbra, varios pasadizos se despliegan en los alrededores. La distancia más extensa es de 100 metros. Reciben al visitante, en ese momento bajo una copiosa lluvia y con el agua hasta los tobillos pese a la bomba que saca el líquido, un montón de hombres con pequeñísimos focos encendidos en sus cascos y que están desesperados por vaciar sus carretillas en el bote, esfuerzos que van registrados con gis en una pizarra. Tiempo es dinero.

"¡Vámonos, vámonos!", grita uno, socarrón, el cual por poco arrolla pies con su carretilla repleta de carbón recién extraído con pistolas de aire. Quizá el chispazo en una de ellas, combinado con la alta e indebida concentración de gas metano, fue lo que voló el pozo número 3 el pasado martes, cuyo estruendo se escuchó hasta el poblado de Agujita, cercano a Sabinas.

El peligro de gas es tan elevado en los pozos que ni siquiera se pueden tomar fotografías ante la amenaza de una explosión por el flash.

En estos pozos hay que caminar agachado todo el tiempo, ya que la altura no es mayor a 1.20 metros, en tanto el ancho de los túneles equivale al de una carretilla. Todo calculado. Todo, a su vez, primitivo.

"Que se hagan las cheves", grita uno, eufórico ante la visita, mientras otros ríen a carcajadas cuando uno que casi emerge de la oscuridad daba la bienvenida: "¿y a qué se debe el honor?".

"Aquí la chin... es dura, dejan sus vidas, es cierto, pero si le echan ganas sacan un buen dinero", presume uno de los primos.

"Así como los ves de desma..., se cuidan hasta el último detalle, porque por no cuidarse es que se dan las tragedias. Claro, hay pozos donde los dueños no cuidan nada de nada".

El ascenso es igual de vertiginoso (no sin antes el bamboleo juguetón del bote por parte de los mineros para desquiciar al visitante)....

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