Roberto Zamarripa / La diferencia - 29 de Agosto de 2016 - Norte - Monterrey - Noticias - VLEX 647756553

Roberto Zamarripa / La diferencia

Autor:Roberto Zamarripa
 
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La última canción que entonó fue "El Noa Noa" en el Forum de Inglewood, California. Varias canciones las pasó sentado en una silla enorme como un trono. Salió ovacionado; descendió por unas escaleras ataviado con pantalón negro y camisola celeste. Horas después, murió.

Juan Gabriel se va en el ocaso de lo macro. Él era lo masivo. Vendedor de más álbumes que habitantes de México, benefactor involuntario de la piratería, máximo compositor según sus biógrafos, mil 200 canciones por decir lo menos, en épocas de plagios remitiéndose siempre al habla común de la gente que no cobra regalías, quién le podría reclamar la tonada o el sonsonete como copia.

Con Juan Gabriel se va la época del disco de oro o de platino; se van a la tumba en fundición con la industria discográfica sepultada por las descargas en internet; rey a regañadientes en Spotify su pertenencia, empero, ancla en la cultura sincrética cuando la televisión y la radio mandaban con gustos y canciones, modos y sintonías. Ninguno ya como él.

"La Provincia evocada y convocada por Juan Gabriel no es ubicable, va del bar a las tres de la mañana a la fiesta de quince años, de Nogales a Ciudad Neza, del travesti al diputado, de la lonchería al radio de transistores que acompaña a las prostitutas. Y la fama de Juan Gabriel se acrecienta con la voz: fiado tan sólo a sus intérpretes, sin el sonido que taladra y persuade, el Ídolo nunca habría sido una versión confiable del México de masas", escribió Carlos Monsiváis.

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¡Juan Gabriel no ha muerto!, corearán de ahora en adelante como con Pedro Infante, fallecido apenas a los 40 años de edad en un accidente aéreo. Juanga tenía 66 y murió por una afección cardiaca.

El lagrimeo en redes sociales placea igual a poderosos como a humildes, familias enteras, pero sobre todo a las soledades arrejuntadas a la hora del psicoanálisis, "dime cuándo tú, dime cuándo tú, vas a volveeer".

Juan Gabriel es ruptura en tiempos del Matrimonio Único. Con la cultura televisiva a cuestas hace las primeras rancheras sin balazos, los primeros boleros sin alcohol, las primeras rimas sin mujeres de la calle.

Ah, cómo chillan los machos con sus canciones. Juan Gabriel, tolerado y consentido, rompió estereotipos sin romper instituciones.

Edípico superlativo,...

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