Extracto
Mario Anteo / Tú eliges
Confieso que una perrita histérica de un vecino influyó para que mudara de domicilio. El vecino era una buena persona, amable y servicial, pero su mascota me crispaba los nervios. El animal no paraba de ladrar y, por más que yo cavilaba, la verdad es que nunca entendí la canina neurosis, tanta chillona locura.
Por educación olvidé el asunto, pero de todos ...Ver el contenido completo de este documento
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