Luces y escarcha en el mundo

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RESUMEN

Presente en todo el planeta, este icono navideño borra con sus luces las fronteras de los países y se convierte cada año en símbolo de unión entre los seres humanos

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De Roma a Hong Kong y pasando por Nueva York se han encendido las luces del árbol de Navidad para iluminar las fiestas de este 2002 que se acaba.

Por las ventanas del mundo se asoman decorados e invitan a reflexionar sobre su origen y sus distintas facetas.

El invierno en el hemisferio norte ha cubierto de nieve las ramas de los abetos, mientras que el verano en países como Chile y Brasil hace que la gente arregle los pinos con algodón o espuma de plástico.

En Groenlandia, los árboles de Navidad son importados ya que no hay bosques en esa lejana región del norte. Estos son decorados con velas y adornos luminosos.

Los suecos compran el árbol días antes de la Navidad y lo decoran con estrellas y copos de nieve hechos de pajilla. También se hacen esferas de madera con forma de animales.

En Sudáfrica las navidades son calurosas y si bien los árboles decorados, no son muy comunes, las ventanas se adornan con algodón y lana.

Los abetos son demasiado caros en Filipinas, por lo que sus habitantes fabrican árboles sintéticos en una gran variedad de tamaños.

En cada ventana se cuelgan linternas hechas de palo de bambú y papel arroz de colores o celofán que representan a la Estrella de Belén.

En la República Checa se adornan con cáscaras de huevo pintadas a mano mientras que en Ucrania se decora el árbol con telarañas artificiales que simbolizan la buena suerte.

Y hasta en los países musulmanes como Arabia Saudita, los pocos cristianos que residen ahí celebran la Navidad de forma privada en sus casas y colocan su arbolito en un lugar discreto.

Erase una vez...

La primera referencia por escrito que se tiene de un abeto decorado data de 1531, en Alemania, aunque se sabe que en el año 200 d.C. ya se usaba un árbol en torno al festejo del nacimiento de Jesús.

Otra versión sitúa el inicio de la tradición en la región francesa de Alsacia, donde hace cinco siglos vivía un sacerdote que, cada Navidad, repartía al pueblo alimentos, ropa y dinero que recolectaba en los meses anteriores.

Un día, el sacerdote tuvo la idea de colgar los regalos en un abeto cercano a la iglesia, reuniendo así a toda la gente.

La costumbre del arbolito de Navidad pronto se difundió por el mundo y hoy, sintético, natural, seco, fresco, blanco o verde, él árbol de Navidad sigue adornando casas, parques, centros comerciales, tiendas y calles.

Ya sea gordo y con luces, o bien gigante y escarchado, el árbol navideño es icono en estas fiestas decembrinas y embajador...

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